sábado, 16 de enero de 2021

Inés de Castro

Inés de Castro nació en Galicia, España. 
Era hija natural de Pedro Fernández de Castro.
Quedó huérfana de madre siendo niña y fue enviada a un castillo en Valladolid.
Creció en compañía de Constanza de Castilla, quien fuera la segunda esposa de Pedro I de Portugal, apodado "el cruel" o "el justiciero".
La boda entre Constanza y Pedro se realizó por poder y cuatro años más tarde Constanza junto con Inés, que era su dama de compañía, fueron a Lisboa. 
Pedro e Inés, que era muy bella, se enamoraron. Eran primos segundos.
El rey Alfonso IV, "el bravo" desterró a Inés.
Constanza murió al dar a luz.
Entonces, contra la voluntad real, Pedro rescató a Inés del exilio y se fueron a vivir al norte de Portugal. Allí nacieron sus cuatro hijos.
Posteriormente, volvieron y vivieron cerca de la corte, en un lugar que fue llamado "la quinta de las lágrimas".
Pedro se alejó de la política.
Alfonso IV intentó organizar para su hijo una tercera boda con una princesa de sangre real pero Pedro no quería otra mujer que no fuera Inés.
Entonces, el rey Alfonso mandó asesinar a Inés en su propia residencia, aprovechando la ausencia de Pedro, que era aficionado a la caza.
Tres cortesanos cumplieron la sentencia.
En el jardín, en presencia de los niños, la degollaron en 1355.
Pedro culpó a su padre del asesinato y encabezó una revuelta contra el rey. Su madre, la reina Beatriz, intervino y logró la paz.
En 1357 murió Alfonso IV. Pedro dio comienzo a su venganza.
Los asesinos de Inés, por consejo de Alfonso, se habían exiliado en Castilla.
Pedro negoció con el rey de Castilla, también llamado Pedro I, intercambiar a los tres verdugos por algunos refugiados en Portugal.
Dos de los asesinos fueron devueltos a Portugal y uno logró escapar a Francia. 
La venganza se consumó en presencia de cortesanos. Pedro mandó preparar un banquete. Las víctimas fueron amarradas a postes de suplicio y torturadas. Mientras Pedro comía, le ordenó al verdugo arrancarles el corazón, uno por la espalda y otro por el pecho, y luego los mordió.
En 1360 Pedro realizó, en presencia de la corte, una declaración jurando que un año antes de la muerte de Inés, ambos habían contraído secretamente matrimonio.
Inés alcanzó el rango de reina y se legitimaron sus hijos.
Pedro ordenó esculpir una sepultura para Inés y trasladar sus restos a la misma.
En 1361 la comitiva fúnebre fue encabezada por el rey. En el camino, el pueblo fue obligado a salir a su paso llorando y rezando.
Llegados a la corte, vistieron el cadáver con ropaje real y lo sentaron en el trono. Los nobles fueron obligados a homenajearlo como reina de Portugal, besando su mano. Luego depositaron el cuerpo en el sepulcro.
Siete años más tarde, Pedro encargó tallar para él otra sepultura, la que debería ser colocada pies contra pies con la de Inés, para que el día de la resurrección, lo primero que viera cada amante fuera la figura del otro.




2 comentarios:

  1. Que historia mezcla de amor y crueldad muy i teresante y un final diriamos romantico Muy buena Patri

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    1. Son hechos que quedaron en la historia. Habrá que ver cuánto hay de realidad y cuánto de leyenda.

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